Diario del Mentor

Cómo superar el sentimiento de estar estancado en el trabajo tras años

2026.07.10
Cómo superar el sentimiento de estar estancado en el trabajo tras años

Eran pasadas las cinco de un jueves de esos en los que Bucaramanga se siente como un horno encendido, justo antes de que baje la brisa de la Mesa de los Santos. Me quedaban tres tickets por cerrar en el sistema de People Ops y el café en mi mug ya estaba más frío que el aire acondicionado de la sala de juntas. Un compañero de diseño, que lleva con nosotros casi tanto tiempo como yo, se acercó a mi puesto, se sentó de medio lado y soltó un suspiro que pareció durar un siglo. Me confesó, casi en un susurro para que el resto de los 60 empleados de la agencia no escucharan, que sentía que su carrera era un loop infinito de archivos .fig sin propósito. 'Nati, siento que estoy pedaleando en una bicicleta estática', me dijo. Y yo, que llevo cinco años aquí y empecé como asistente antes de terminar siendo la que escucha a todo el mundo, supe exactamente a qué se refería.

Esa sensación no es nueva en mis notas. Al abrir mi cuaderno verde de tapa dura, ese que ya tiene las esquinas desgastadas de tanto cargar de la oficina a la casa en Cabecera, encontré que esa misma queja se repetía en tres personas distintas durante los últimos meses. Es un miedo sordo a haber tocado techo antes de los 35, una especie de vértigo horizontal donde no ves hacia dónde más caminar. No soy psicóloga ni tengo un diploma de coach colgado en la pared, pero he aprendido que cuando alguien te busca para contarte esto, no quiere una charla motivacional de LinkedIn; quiere entender si todavía hay espacio para ellos en el lugar donde pasan la mayor parte de su vida.

La meseta de la maestría o por qué el aburrimiento es una señal

Lo que me di cuenta revisando las notas de un martes lluvioso de abril, mientras el sonido del roce de mi lapicero contra el papel grueso del cuaderno verde competía con un aguacero típico de la ciudad, es que el estancamiento a menudo no es falta de movimiento. Es algo más extraño: una meseta de maestría. A este diseñador, y a muchos otros, lo que antes les tomaba horas de angustia y tres revisiones, ahora les sale en veinte minutos. Lo difícil se volvió fácil y, por ende, terriblemente aburrido. El cerebro, que es un músculo bastante caprichoso, empieza a interpretar esa eficiencia como falta de crecimiento.

En el mundo de las agencias digitales, donde todo cambia cada quince días, es fácil confundir la velocidad con el progreso. Pero cuando llevas años en el mismo puesto, la velocidad se vuelve automática. Recuerdo que hace unos seis meses, otra compañera me decía que sentía que ya no estaba aprendiendo nada nuevo. Al desmenuzar la conversación, vimos que no era que no hubiera retos, sino que ella ya sabía cómo resolverlos todos sin despeinarse. Estaba estancada porque se había vuelto demasiado buena en lo que hacía, y la estructura de la empresa —somos una agencia mediana, no una multinacional con mil niveles jerárquicos— no le ofrecía un escalón obvio hacia arriba.

Primer plano de una mano escribiendo notas de mentoría en un cuaderno verde.

Aquí es donde entra una idea que le solté a mi compañero mientras el sol terminaba de ocultarse sobre el barrio Sotomayor: ¿Y si en lugar de buscar un ascenso o un cambio radical de empresa, intentas hacer tu trabajo más irrelevante? Su cara de confusión fue total. Pero lo que le quería decir es que el estancamiento suele ser una señal para dejar de intentar escalar la montaña de siempre y enfocarte exclusivamente en sistematizar, delegar o automatizar lo que ya dominas para que deje de ocupar espacio mental. Ser 'irrelevante' en las tareas operativas de siempre es lo que te da permiso para buscar lo que sigue.

El contexto de los cinco años y la nueva realidad laboral

Hay algo casi matemático en esto. El ciclo de los 5 años en una misma posición sin rotación de roles suele ser el punto de quiebre. Yo misma, que pasé de asistente a People Operations, tuve que navegar esa transición sin que nadie me diera un manual. En Colombia, el panorama laboral también está cambiando; esta última semana de julio, mientras hablábamos de la reducción de la jornada laboral legal a 46 horas semanales, pensaba en cómo ese tiempo extra 'libre' a veces solo aumenta la ansiedad si sientes que el tiempo que sí estás trabajando no tiene sentido. No es solo trabajar menos, es que lo que hagas no se sienta como un trámite vacío.

A finales de mayo tuve una charla similar con un desarrollador. Él estaba obsesionado con un aumento de sueldo que no llegaba. Le pregunté si el dinero resolvería el hecho de que odiaba el tipo de proyectos que le estábamos asignando. Se quedó callado. A veces usamos la falta de promoción como una excusa para no mirar el vacío de propósito. En mi cuaderno verde anoté: 'El estancamiento es un problema de visibilidad, no de títulos'. Si tus 60 compañeros no ven el impacto real de lo que haces, y tú tampoco, no hay aumento que llene ese hueco. Para profundizar en esto, a veces ayuda entender lo que aprendí escuchando a mis compañeros de trabajo por meses, porque te das cuenta de que no estás solo en ese limbo.

Es importante aclarar, y siempre lo digo cuando alguien se sienta conmigo, que yo no tengo las respuestas definitivas. No soy una profesional de la salud mental, y si el sentimiento de estancamiento viene acompañado de una tristeza profunda o una incapacidad de levantarse de la cama, lo mejor es siempre hablar con un terapeuta profesional. Lo mío es más una mentoría accidental, un intercambio de experiencias entre alguien que lleva un cuaderno y alguien que necesita que lo escuchen.

Estrategias para renegociar el espacio que ocupas

Superar el estancamiento no siempre requiere una carta de renuncia. A veces requiere una renegociación del espacio que ocupamos en la oficina. Aquí hay un par de cosas que hemos probado en la agencia y que parecen funcionar cuando el aire se siente pesado:

Me pregunto a veces si yo también estoy estancada o si simplemente me gusta demasiado ayudar a los demás a desatascarse. Mi rol en People Ops tiene mucho de eso: gestionar el caos humano de una agencia que crece. Pero incluso en mi cuaderno verde, hay días donde las entradas son cortas y repetitivas. En esos días, me recuerdo que la estabilidad es un privilegio que a veces confundimos con una jaula. El truco está en saber cuándo la meseta es un lugar de descanso y cuándo se está convirtiendo en un pantano.

Al final de nuestra charla, mi compañero de diseño no salió con una solución mágica, pero sí con una tarea: identificar qué parte de su trabajo diario podía empezar a enseñarles a los nuevos para quitárselo de encima. Superar el estancamiento es, en gran medida, un ejercicio de generosidad; al entregar lo que ya dominas, dejas tus manos libres para agarrar lo que viene. Y si sientes que necesitas una estructura más formal para este proceso, quizá valga la pena explorar por qué inscribirse en una academia de liderazgo para mejorar tu carrera, no por el título, sino por las herramientas para gestionar tu propio avance.

Cierro el cuaderno por hoy. El aguacero ya pasó y solo queda ese olor a tierra mojada que tanto me gusta de Bucaramanga. Me voy a casa pensando que, después de todo, estar estancado es solo la forma que tiene nuestro potencial de decirnos que ya le quedó pequeña la ropa que lleva puesta. Y eso, aunque asuste, es una buena noticia.

Nota: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.