Diario del Mentor

Crecimiento profesional en recursos humanos en agencias digitales

2026.08.16
Crecimiento profesional en recursos humanos para agencias digitales: mentoría informal día a día

¿Qué le respondes a alguien que te pregunta por su futuro en la agencia digital donde trabajan juntas, cuando tú misma no tienes muy claro el tuyo?

La respuesta corta es que el crecimiento en Recursos Humanos dentro de una agencia digital casi nunca llega con un plan de carrera formal. Llevo cinco años en esto, empecé como asistente y ahora, entre modelo híbrido y reuniones que se acumulan, terminé siendo la persona a la que la gente busca cuando algo en su carrera no cuadra, sin que nadie me haya dado un título para eso.

Antes de seguir: este espacio se sostiene en parte con enlaces afiliados a Hotmart. Si alguien se inscribe en un programa a través de un enlace que comparto acá, recibo una comisión y el precio no cambia para quien compra. Menciono solo lo que yo misma reviso o uso para ordenar esta parte del trabajo que nadie me enseñó formalmente; nada de esto reemplaza el criterio de un profesional titulado.

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Mentoría sin título en una agencia digital

En una agencia digital nadie llega buscando ser mentora de nadie; el rol aparece cuando alguien golpea la puerta de tu oficina, literal o en Slack, con una pregunta que no cabe en un ticket de soporte. Otro artículo de este mismo diario ya se mete de lleno en lo que significa ejercer liderazgo sin cargo directivo — acá me interesa otra cosa: qué se hace, en la práctica, con esa confianza que te dan sin pedirla.

Mi cargo dice People Operations Specialist, pero la descripción nunca mencionó las horas que paso escuchando conversaciones que no tienen nada que ver con nómina ni con políticas de vacaciones.

Lo pensé hace poco haciendo mercado en el Centro Comercial Cacique, cuando una excompañera me escribió por Instagram preguntando cómo pedir que le devolvieran un proyecto que le habían quitado sin explicación.

Para cuando anoto eso en el cuaderno verde ya es de tarde, y todavía queda ese rastro de café de la mañana, frío, en el fondo de la taza que no boté.

Manos escribiendo en un cuaderno verde durante una conversación de mentoría informal en recursos humanos

Qué hacer cuando la intuición ya no alcanza

Cuando la intuición no alcanza, busqué estructura sin firmar un posgrado de dos años. Así llegué a la Academia de Liderazgo basado en la NCL, un programa por Hotmart con un precio cercano a los 800 dólares — una cifra que hay que pensar dos veces con un sueldo de agencia en Colombia. El modelo de Neurocomunicación Liderazgo tiene detractores serios en la psicología académica, y lo digo sin rodeos: no lo tomo como ciencia, lo uso como vocabulario práctico para nombrar patrones de conversación que antes no sabía nombrar.

Un guion prestado no sostiene una conversación difícil

Hay una versión mía de hace un tiempo que cerraba esas conversaciones difíciles con una lista de pasos concretos — ordenada, clara, casi bonita en el papel — y que casi siempre se sentía prestada, como si perteneciera a otra charla y no a la que acabábamos de tener. Funcionaba a medias: la persona salía con algo escrito en la mano, pero el problema real seguía sin nombre, y volvía días después con la misma cara.

Dar un feedback que no rompe el vínculo no es cuestión de encontrar las palabras perfectas, es no llegar con el guion ya armado.

Lo mismo pasa en una negociación con un cliente: sostener una conversación sin agenda fija, sin la lista de puntos ya decidida de antemano, suele abrir más que cualquier discurso preparado.

Oswaldo, uno de los desarrolladores backend de la agencia — de los que casi no habla en las reuniones —, me repitió hace poco casi palabra por palabra algo que le dije hace meses; tiene esa memoria para las conversaciones. Y eso deja claro que lo que decimos en esas charlas pesa más de lo que parece, aunque suene a charla de pasillo sin importancia.

Aprender a decir que no sin cerrar la puerta

Sostener a otros sin quemarse exige más que empatía básica; tiene que ver con habilidades blandas para destacar en agencias que se entrenan conversación tras conversación, no en un taller de un día.

Crecer en este rol también significa aprender formas de decir que no al jefe — poner un límite sin dar un portazo, algo que nadie me explicó cuando empecé. Me lo pidieron hace poco: "arreglar" a alguien que en realidad estaba agotado por una mala gestión de proyecto, no por falta de charlas motivacionales.

Laptop abierto con la Academia de Liderazgo NCL y libreta de apuntes sobre un escritorio de agencia digital

Las preguntas que más se repiten en un año de anotar

Hay preguntas que vuelven con distinto disfraz, entrada tras entrada del cuaderno. Está la que llega envuelta en pánico silencioso, cuando alguien no consigue el ascenso que daba por hecho y necesita procesar esa pérdida antes de pensar en el siguiente paso. Está la que aparece cuando una compañera pasa, casi sin transición, de ser par de su equipo a tener que liderarlo, y no sabe cómo pedirle a alguien con quien almorzaba todos los días que entregue algo a tiempo. Está la que suena a impostora: la voz que asegura que en cualquier momento alguien va a notar que no tienes ni idea de lo que haces, aunque lleves años haciéndolo bien. Y está la de fondo, la que casi nadie pregunta en voz alta: cómo se construye la confianza de un equipo sin que se note el esfuerzo detrás, conversación por conversación, sin discursos de kickoff.

Antes de opinar sobre la carrera de alguien trato de hacer las preguntas que abren, no las que ya traen la respuesta metida adentro — y eso se parece más a escuchar de verdad que cualquier técnica de escucha activa explicada en un módulo. Una tarde cerré el cuaderno y noté algo incómodo: la pregunta subrayada dos veces no era la que la otra persona había hecho, era la mía.

Se lo comenté a Marianela, hablamos casi todos los martes por notas de voz, y no lo suavizó nada: me dijo que estaba evitando lo importante, que confundir preguntas abiertas con indecisión es una excusa cómoda. Lo mismo pasa con delegar: soltar la tarea sin soltar el hilo completo de lo que está pasando en el proyecto es de lo más difícil de aprender cuando vienes de hacerlo todo con tus propias manos.

Para quien esté en una posición parecida en Bucaramanga o en cualquier otra ciudad con equipos remotos y clientes impacientes, mi consejo es simple: no esperes a que la agencia te pague la certificación soñada. Profesionaliza la intuición que te trajo hasta acá, aunque sea de a poco, conversación por conversación.

La Academia de Liderazgo basado en la NCL no resuelve nada de esto por sí sola, sigue siendo cara para un sueldo de agencia y el ritmo asume que tienes tiempo entre módulos, cosa que no siempre tengo. Pero como mapa práctico, ayuda a nombrar lo que antes solo intuía.

Nota: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.